"NO EXISTEN DÍAS GRISES SI HAY LUZ EN TU CORAZÓN"

miércoles, 31 de mayo de 2017

EL DESAFÍO DE LA VIDA

Cuenta una historia que un día un campesino, enfadado por la escasez de cosecha y las penurias que ello le hacía pasar, vió a Dios y le dijo:

- Tu eres Dios y has creado el mundo, pero hay una cosa que te quiero decir: no eres un campesino, no conoces los métodos de agricultura. Tienes muchas cosas que aprender.

Dios le respondió:

- ¿Cuál es tu consejo?.

A lo que el campesino respondió:

- Dame un año para que haga las cosas tal y como yo quiera y veremos qué pasa. Ya verás como la pobreza ya no existirá más.

Dios aceptó y le concedió un año para que obrase como desease.
Naturalmente pidió en cada momento lo mejor y sólo lo mejor: ni tormentas, ni cambios bruscos en el tiempo, ni plagas, ni peligros para la cosecha.

 Todo era confortable, cómodo. El campesino era muy feliz. La cosecha crecía altísima. Cuando quería sol, había sol. Cuando quería lluvia, había tanta lluvia fina como necesitase.
Ese año fue perfecto, matemáticamente perfecto.
El trigo crecía tan alto que el campesino fue a ver a Dios y le dijo:

-¡Mira!, este año tendremos tanto grano que la gente ya no tendrá que volver a trabajar en diez años y tendremos comida suficiente para mucho tiempo.

Pero cuando llegó la época de recoger el trigo, se dio cuenta que los granos estaban vacíos. El campesino se sorprendió mucho y le preguntó a Dios:

- ¿Qué ha pasado?, ¿qué he hecho mal?.

A lo que Dios le respondió:

- Como no ha habido desafío, no ha existido conflicto. Como has eliminado todo lo que era malo, el trigo se ha vuelto impotente. Un poco de lucha es imprescindible para crecer.
Las tempestades, los truenos, los relámpagos son necesarios porque sacuden el alma dentro del trigo.
La noche es tan necesaria como el día, y los días de tristeza son tan esenciales como los de felicidad. A esto se le llama comprensión.
Entiende este secreto y descubrirás como de grande es la belleza de la vida, cuanta riqueza llueve sobre ti en cada momento, dejándote de sentir miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.
La sabiduría no consiste en ser inteligente ni listo, sino en aceptar y agradecer la vida tal y como es.



"En memoria de Jano, nuestro fiel compañero de viaje que alegró nuestras vidas mientras estuvo con nosotros, gracias"  
 
Shira

viernes, 5 de mayo de 2017

EL DESAPEGO



En numerosas ocasiones solemos atormentarnos con las cargas que soporta nuestra mente, ya sea consciente o inconscientemente.
Muchas de ellas provienen de nuestra educación, entorno familiar, trabajo...., y otras las hemos ido acumulando debido a lo que llamamos nuestra "personalidad".
Ello nos genera muchos problemas, y podemos estar soportando un enorme peso sin darnos cuenta que lo llevamos a cuestas.
Hace bastante tiempo que leí una historia que habla sobre ello y que personalmente me hizo reflexionar mucho sobre mis propios prejuicios ante ciertas situaciones.
La historia es la siguiente:

En cierta ocasión llegaron dos monjes a orillas de un río y una muchacha que estaba allí les dijo: "!Oh dignos sabios!, no sé nadar, y en caso que vosotros también queráis cruzar este río, os estaría enormemente agradecida si uno de los dos me transportase a la otra orilla" .
Uno de ellos le dijo: " Ven y súbete a mi espalda". Y juntos cruzaron los tres el río por un vado.


 La muchacha se despidió de los monjes, agradeciéndoles su gesto y todos continuaron su camino.
Iban en silencio, pero algo parecía inquietar a uno de ellos.
"¿Qué pasa amigo mío?, pareces descontento", dijo el que había cargado con la muchacha.
A lo que el otro le replicó: "!Oh necio!. ¿Cómo has podido tener contacto con una muchacha?. Nosotros somos monjes y vivimos apartados del mundo".
El otro dijo entonces: "Es cierto. Yo he cargado a esa muchacha para cruzar el río, pero tú, al parecer aún la sigues cargando".



"El desapego no es que tú no puedas poseer nada, es que nada debe poseerte a ti"