"NO EXISTEN DÍAS GRISES SI HAY LUZ EN TU CORAZÓN"

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sábado, 13 de abril de 2019

EL ELEFANTE ENCADENADO

La siguiente historia está extraída de un libro de Jorge Bucay ("Déjame que te cuente"), que me impresionó mucho cuando la leí por primera vez y refleja cuanto nos limitamos a nosotros mismos.
Me he permitido adaptarlo un poco para que se ajuste más al contenido de este blog.
Espero que os guste.


Una vez existía un niño al que le encantaba el circo y los animales que en él podía ver.
Especialmente se sentía muy atraído por los elefantes. Así que, cuando supo que un circo iba a visitar el pequeño pueblo en el que vivía, le pidió a su abuelo que le llevase a verlo, ya que solían hacer muchas cosas divertidas juntos y seguro que su abuelo estaría encantado.
Cuando llegó el día de la función, el niño sólo estaba esperando para ver la actuación del elefante.
Por fin éste apareció exhibiendo toda su fuerza y su imponente presencia para deleite del niño.
Sin embargo, cuando después de la función le pidió a su abuelo que le llevase a ver dónde descansaba el elefante, lo vio atado a una cadena que aprisionaba una de sus patas sujeta a una pequeña estaca clavada en el suelo.

El niño observó que la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, le pareció que ese imponente animal sería capaz de arrancarla con facilidad de la estaca y huir.
El niño le preguntó entonces a su abuelo lo que parecía evidente: "¿Por qué no huye el elefante?".
A lo que su abuelo le respondió; "Porque está amaestrado".
Entonces el niño hizo otra pregunta a su abuelo: "Pero si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?".
A lo que su abuelo ya no supo qué contestar.

Pasaron los años y aquel niño casi olvidó el misterio del elefante y la estaca. Hasta que un día, siendo ya un joven, encontró a otra persona que había sido lo bastante sabia para encontrar la respuesta y le dijo: "El elefante del circo no escapa porque cree que ¡¡¡NO PUEDE!!!!. Ha estado atado a una estaca desde que era muy, muy pequeño. En aquel momento sí que intentó soltarse empujando y tirando de la estaca pero, como era pequeñito, a pesar de todo su esfuerzo no pudo conseguirlo. La estaca era entonces demasiado fuerte para él.
Seguramente lo probó varias veces, pero nunca podía liberarse y acabó agotado. Hasta que un día, un terrible día para el elefantito, acabó aceptando su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso que vemos en el circo atado a una estaca, no se escapa porque cree que ¡NO PUEDE!.
Y lo peor es que jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez"

Ante esta explicación, el joven se entristeció y pensó que todos somos un poco como ese elefante del circo.
Vamos por el mundo atados a cientos de estacas invisibles que nos restan libertad.
Vivimos creyendo que no podemos hacer un montón de cosas simplemente porque alguna vez las intentamos y no pudimos. Y nos decimos "NO PUEDO....NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ".
El joven reflexionó sobre esto y se prometió encontrar las estacas a las que sin saberlo, si duda él también estaba atado.

¿Sabes tú cuales son las tuyas?..........




"No digas imposible. Di que no lo has hecho todavía"
(Proverbio Japonés)

domingo, 1 de julio de 2018

LOS DOS LOBOS

Seguramente no descubro nada nuevo si opino que los cuentos o relatos que van pasando de generación en generación poseen un conocimiento especial, que a veces nos es difícil expresar de manera cotidiana. Son verdaderas pinceladas de sabiduría camufladas en leyendas que, a priori, pueden parecer poco interesantes. Sin embargo es más sencillo que penetren en nuestro inconsciente, debido a que los cuentos nunca se cuestionan y tenemos la libertad de integrar o no su conocimiento en nuestras vidas. 
La mejor manera de hacernos reflexionar es no pensando demasiado y disfrutando de un buen relato.
Espero que la siguiente leyenda Cherokee sea de vuestro agrado y, ¿quien sabe....?, puede que también nos haga reflexionar un poco.

LOS DOS LOBOS

Una mañana, un sabio anciano Cherokee hablaba a su nieto a cerca de la vida y de la lucha que se desarrolla dentro del interior de las personas.
El anciano dijo:
- "Hijo mío, se libra una gran batalla entre los lobos que habitan en nuestro interior en cada momento de nuestra vida.
Uno de ellos es un lobo negro, es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentira, orgullo, egolatría, competencia y superioridad.
El otro lobo es blanco, es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad y compasión.
Esta misma pelea está ocurriendo dentro de nosotros y de todos los seres de la tierra."



Después de una breve pausa el anciano le preguntó a su nieto:
- "Dime hijo mío, ¿Cuál de los dos lobos crees que ganará esta batalla?".

El nieto se quedó unos segundos reflexionando y meditando sobre cual de ellos sería más fuerte, pero no supo que contestar y le preguntó a su abuelo:
- "No lo sé abuelo, ¿Cuál de ellos gana?.

El sabio anciano sonrió y miró a su nieto con una expresión llena de ternura y conocimiento y le contestó:
- "El resultado de la batalla dependerá de a cual de los dos lobos decidas alimentar tú".


"Las verdaderas batallas se libran en nuestro interior"
(Sócrates)

miércoles, 13 de junio de 2018

ATRAVESAR EL MIEDO

En esta ocasión me gustaría escribir un cuento que hace poco escuché sobre la búsqueda de nuestra propia esencia y de los retos que nos pone la vida para encontrarla. Me he permitido variar algunas frases del texto original.
Espero que os guste tanto como me gustó a mí.
El cuento es el siguiente:

 
Existía una vez una mujer llamada Sara, que poseía en su interior una maravillosa luz dorada.
Sin embargo ella no podía ver esa luz dorada, ni sabía que estaba dentro de ella. Pero, por extraño que le pareciese, podía sentirla llamándola.
Intuía que ésta contenía todos los secretos que necesitaba saber acerca de quién era ella realmente y el motivo por el cual estaba en este mundo.
Contenía la llave que abriría la puerta a todo lo que su corazón deseara, y todo lo que su alma ya conocía.

Ella sabía que había algo más en la vida que la realidad que veía a su alrededor. Sentía que existía otra forma de vivir y estaba decidida a encontrarla.
Sara intuía que la luz dorada le ayudaría así que se puso en camino para buscarla.
Se encontró con muchos obstáculos y sombras, fatiga y desánimo, pero aún así siguió buscando. 
También coincidió con algunas personas que hablaban de esta luz dorada, aunque aún no la habían encontrado. Eso le dio esperanza para seguir, pues existían más personas como ella, que sentían lo mismo.
Sin embargo, cuanto más se acercaba a encontrar su luz, sentía más intensamente sus miedos más profundos, aunque también sus sueños más elevados.
Su mayor miedo era que sus increíbles sueños no llegaran a suceder, que fuesen una ilusión, o lo que era aún más aterrador, que fuesen ciertos y entonces ¿todo cambiaría en su vida?.
Su preocupación le hacía dudar de lo que su corazón sabía. ¿Y si todo fuese una ilusión?.¿Y si la luz dorada no existe?. ¿Y si mi búsqueda no me lleva a ninguna parte?.
Todos sus seres queridos le decían que debería dejar de buscar y centrarse en lo que sí existe, que siempre estaba en las nubes y que debería de ser más realista. Que la vida es dura y hay que tener los pies en el suelo y luchar por sobrevivir. Que los finales felices sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Y si tenían razón?.

Sara estaba muy confundida y cansada. Se había encontrado con otra colina más en su camino y ya no sabía si tenía la fuerza para escalarla, sólo para quedar decepcionada otra vez cuando la hubiese subido.

Se sentó en su base con la cabeza entre las manos. Entonces oyó un ruido y alzó los ojos y pudo ver una gran sombra frente a ella descendiendo por la colina.
Esta sombra era el "MIEDO" y en él estaban contenidos todos los obstáculos del camino para poder llegar a la cima y poder ver por fin que es lo que había en el otro lado.
Contenía las partes de ella que no confiaban en su propio conocimiento interior innato. Las partes de ella que en alguna ocasión habían seguido a su corazón y habían sido lastimadas. Contenían las creencias que le decían: "En realidad no te mereces ser feliz". Estaban llenas de mucha culpa y autocrítica lo cual afianzaba en su mente la idea de: ¿Y si estaba cometiendo un error?.
Sara miró fijamente al "Gran Miedo" y supo que había llegado a una encrucijada.
Una parte de ella sentía que sería mucho más fácil dar la vuelta y olvidarse de lo que habría en el otro lado de la colina.
Sin embargo tenía un sentimiento persistente en su interior que le decía que sus intuiciones eran reales. ¿Y si su corazón tenía razón y estaba tratando de apuntarle su dirección correcta?. ¿Y si no estuviera más que a unos pasos de su destino?.

En ese momento la gran sombra le habló. El Miedo dijo estas palabras: "Si quieres lo que deseas tienes que pasar a través de mí".
Sara estaba asustada y le dijo al miedo: ¿Cómo puedo pasar a través de ti?. Tú eres tan grande, y yo tan pequeña. Además está tan oscuro ahí. ¿Y si me pierdo y nunca encuentro la salida?.
¡Creo que tú eres una señal de que me debo quedar aquí!.
El Miedo se echó a reír. Él sabía cuál era el camino para pasar a través de él, pero nunca se lo diría a Sara.
Disfrutaba mucho del poder que tenía sobre la gente.

Afortunadamente en ese momento salió el gran Sol. Él portaba la energía de la luz y pensó que ya era hora que Sara recibiera un mensaje que necesitaba oír.
Le dijo entonces:" El camino a través del miedo es usar tu Luz".
Sara le contestó: "Sí, ya lo intuía, pero el único problema es que me está resultando muy difícil encontrarla".
El Sol se limitó a decir: "Mira dentro de ti. La luz siempre ha estado dentro de ti. Es como una gran antorcha que brilla constantemente, sólo tienes que darte cuenta de eso".
Entonces Sara miró hacia dentro, como tantas otras veces había hecho, pero esta vez lo hizo con los ojos del amor hacia si misma y..., efectivamente ¡ allí había una gran luz resplandeciente !."¿Cómo no la había visto antes?.
El Sol le respondió: " El camino a través del miedo es saber que la luz en tu interior va a guiarte siempre en tu camino, no dudar de ella, no dudar de ti si te guía tu corazón. No tienes que ver todo el camino delante de ti, tan sólo con que tu luz te ilumine un paso es suficiente para avanzar. Esa es toda la luz que necesitas con cada paso. Da un paso a la vez y la luz te seguirá guiando hasta que hayas atravesado el miedo".
Sara ya tenía una opción, emprender ese gran viaje a través del miedo sabiendo que tenía su luz dentro de ella, que nunca podría apagarse. Y así lo hizo, se puso a atravesar el Miedo. Conforme caminaba a través de él, empezó a darse cuenta que la sombra empezaba a disiparse. Se dio cuenta que ella ya no suponía un desafío para el Miedo, pues había empezado a adentrarse en él con su luz y notó como éste buscaba otra persona a la que echarle su sombra. Aunque aún sentía temor, cada vez confiaba más en su luz interior y empezó a sentir mucha emoción y alegría. La energía dentro de ella, que era una guerrera espiritual sin saberlo, comenzó a activarse.
Con cada paso empezó a creer más en sí misma y eso enfurecía al miedo que, viéndose derrotado le gritaba diciéndole que sólo conseguiría hacerse daño, en un intento desesperado de volver a tener el control. Pero Sara ya no estaba entre las garras del miedo, su luz interior cada vez brillaba con más fuerza dirigiendo sus pasos cada vez más veloces hacia lo alto de la colina.

Al correr más rápido ocurrió algo extraño, ¡¡empezaron a brotarle alas de la espalda!!. Corría tan rápido ahora que sus pies casi no tocaban el suelo, hasta que se dio cuenta que ¡estaba volando!. Se remontaba en el aire como un pájaro sintiéndose plenamente feliz y libre. Era la sensación más maravillosa del mundo. Ya no importaba descubrir qué había en lo alto de la colina, lo que realmente importaba es que se había descubierto a sí misma. 

El Miedo quedó atrás, de brazos cruzados y dijo: ¡Otra que se me escapó!. Sin embargo, en secreto, el Miedo sonreía, estaba feliz por Sara.
No mucha gente sabía esto acerca del miedo, pero en realidad él existía para empujar a la gente a su máximo potencial. Con cada liberación, con cada par de alas que brotaban, el Miedo se alegraba para sus adentros pues había cumplido su cometido.
¿Cómo podríamos conocer el alcance de nuestra valentía, de nuestra fuerza, fe y confianza nosotros mismos si no fuera por el Miedo bloqueando nuestro camino y obligándonos entonces a ir hacia dentro y encontrar nuestra Luz?.
No huyas de tu miedo ni lo rechaces, atraviésalo con tu luz.


"El miedo es tan grande como el poder que le damos"

jueves, 8 de febrero de 2018


EL REGALO

 
 
En esta ocasión quisiera compartir con vosotros un cuento oriental que nos habla sobre lo que cada uno podemos ofrecer a los demás.
Espero que os guste.



Una persona rica y perversa decide hacer un regalo a un hombre pobre por su cumpleaños. Irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y despojos.
En presencia de sus criados les manda enviar el regalo al hombre pobre.
Cuando éste lo recibe, lo agradece con alegría y pide al criado que espere un momento.


 Tira la basura, lava la bandeja y la llena de flores olorosas y bellas, para después devolvérsela al criado y decirle que se la regale en su nombre a su señor en señal de agradecimiento.
Al entregársela al hombre rico, éste se enfurece y se siente ofendido. Así que decide ir a casa del hombre pobre en persona para pedir explicaciones.
Cuando llega le abre la puerta él mismo con una sonrisa y aún se enfurece más.
Entonces, con un tono desagradable le pregunta: "yo te he dado una bandeja llena de basura y tu a cambio me devuelves flores. ¿Por qué?.
A lo que el hombre le responde: " Así es señor, cada uno ofrece aquello que tiene en su corazón".






"El amor es la fuerza más sutil y penetrante"
Mahatma Gandhi
 

 

domingo, 3 de septiembre de 2017

¿BUENA O MALA SUERTE?

Hoy me gustaría compartir una antigua historia china que a mí me hizo reflexionar sobre la tendencia que tenemos a calificar nuestras experiencias como buenas o malas, sin pararnos a pensar que forman parte del fluir de la vida y que ambas son necesarias.
Espero que os guste. La historia es la siguiente:

"Una vez existió un anciano labrador que tenía un caballo para cultivar los campos. Cierto día el caballo se escapó hacia las montañas.
Cuando los vecinos del anciano se acercaron para consolarlo y lamentar su desgracia, él le respondió: ¿Mala suerte?, ¿buena suerte?...., ¡quien sabe!.
Una semana más tarde, el caballo regresó trayendo consigo a una manada de caballos. Entonces los vecinos del pueblo se acercaron al anciano para felicitarlo por su buena suerte, a lo que él les respondió: ¿Buena suerte?, ¿mala suerte?....,¡quien sabe!.
Días después, cuando el hijo del labrador intentó domar uno de esos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró este hecho como una desgracia menos el anciano, que se limitó a decir: ¿Mala suerte?, ¿buena suerte?..., ¡quien sabe!.
Una semana más tarde el ejercito llegó al pueblo y reclutó a todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando llegaron a casa del anciano y vieron a su hijo con la pierna rota, se limitaron a pasar de largo y los dejaron tranquilos.
¿Había sido buena suerte?, ¿mala suerte?.....¡Quien sabe!."
Que cada uno saque su propia conclusión......

 
 
 

"La felicidad consiste principalmente en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es".

Erasmo de Rotterdam
 
 
 
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes"
 
John Lennon

miércoles, 31 de mayo de 2017

EL DESAFÍO DE LA VIDA

Cuenta una historia que un día un campesino, enfadado por la escasez de cosecha y las penurias que ello le hacía pasar, vió a Dios y le dijo:

- Tu eres Dios y has creado el mundo, pero hay una cosa que te quiero decir: no eres un campesino, no conoces los métodos de agricultura. Tienes muchas cosas que aprender.

Dios le respondió:

- ¿Cuál es tu consejo?.

A lo que el campesino respondió:

- Dame un año para que haga las cosas tal y como yo quiera y veremos qué pasa. Ya verás como la pobreza ya no existirá más.

Dios aceptó y le concedió un año para que obrase como desease.
Naturalmente pidió en cada momento lo mejor y sólo lo mejor: ni tormentas, ni cambios bruscos en el tiempo, ni plagas, ni peligros para la cosecha.

 Todo era confortable, cómodo. El campesino era muy feliz. La cosecha crecía altísima. Cuando quería sol, había sol. Cuando quería lluvia, había tanta lluvia fina como necesitase.
Ese año fue perfecto, matemáticamente perfecto.
El trigo crecía tan alto que el campesino fue a ver a Dios y le dijo:

-¡Mira!, este año tendremos tanto grano que la gente ya no tendrá que volver a trabajar en diez años y tendremos comida suficiente para mucho tiempo.

Pero cuando llegó la época de recoger el trigo, se dio cuenta que los granos estaban vacíos. El campesino se sorprendió mucho y le preguntó a Dios:

- ¿Qué ha pasado?, ¿qué he hecho mal?.

A lo que Dios le respondió:

- Como no ha habido desafío, no ha existido conflicto. Como has eliminado todo lo que era malo, el trigo se ha vuelto impotente. Un poco de lucha es imprescindible para crecer.
Las tempestades, los truenos, los relámpagos son necesarios porque sacuden el alma dentro del trigo.
La noche es tan necesaria como el día, y los días de tristeza son tan esenciales como los de felicidad. A esto se le llama comprensión.
Entiende este secreto y descubrirás como de grande es la belleza de la vida, cuanta riqueza llueve sobre ti en cada momento, dejándote de sentir miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.
La sabiduría no consiste en ser inteligente ni listo, sino en aceptar y agradecer la vida tal y como es.



"En memoria de Jano, nuestro fiel compañero de viaje que alegró nuestras vidas mientras estuvo con nosotros, gracias"  
 
Shira


viernes, 5 de mayo de 2017

EL DESAPEGO



En numerosas ocasiones solemos atormentarnos con las cargas que soporta nuestra mente, ya sea consciente o inconscientemente.
Muchas de ellas provienen de nuestra educación, entorno familiar, trabajo...., y otras las hemos ido acumulando debido a lo que llamamos nuestra "personalidad".
Ello nos genera muchos problemas, y podemos estar soportando un enorme peso sin darnos cuenta que lo llevamos a cuestas.
Hace bastante tiempo que leí una historia que habla sobre ello y que personalmente me hizo reflexionar mucho sobre mis propios prejuicios ante ciertas situaciones.
La historia es la siguiente:

En cierta ocasión llegaron dos monjes a orillas de un río y una muchacha que estaba allí les dijo: "!Oh dignos sabios!, no sé nadar, y en caso que vosotros también queráis cruzar este río, os estaría enormemente agradecida si uno de los dos me transportase a la otra orilla" .
Uno de ellos le dijo: " Ven y súbete a mi espalda". Y juntos cruzaron los tres el río por un vado.


 La muchacha se despidió de los monjes, agradeciéndoles su gesto y todos continuaron su camino.
Iban en silencio, pero algo parecía inquietar a uno de ellos.
"¿Qué pasa amigo mío?, pareces descontento", dijo el que había cargado con la muchacha.
A lo que el otro le replicó: "!Oh necio!. ¿Cómo has podido tener contacto con una muchacha?. Nosotros somos monjes y vivimos apartados del mundo".
El otro dijo entonces: "Es cierto. Yo he cargado a esa muchacha para cruzar el río, pero tú, al parecer aún la sigues cargando".



"El desapego no es que tú no puedas poseer nada, es que nada debe poseerte a ti"

lunes, 16 de marzo de 2015

EL DIAMANTE

Hace ya algún tiempo llegó a mis manos un cuento que no me dejó indiferente, y me hizo reflexionar sobre lo que verdaderamente importa en la vida.
Hoy quisiera compartirlo con vosotros.
El cuento es el siguiente:

Dicen que una vez existió un peregrino que caminaba por el mundo y que cierto día, al ver que el Sol se ocultaba en el horizonte, decidió cobijarse para pasar la noche bajo de un gran árbol, en un pequeño bosque cercano a un pueblo.
Cuando ya llevaba un rato descansando en la más profunda oscuridad, escuchó a alguien que desde lo lejos le gritaba:

- "¡La piedra, la piedra....., dame la piedra preciosa peregrino!".

Este se levantó y se acercó al hombre que le gritaba diciéndole:

- ¿Qué piedra quieres hermano?.

El hombre le respondió con voz agitada:

- "La noche pasada tuve un sueño en el cual se me decía que si esta noche venía a este lugar, encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre".

El peregrino, sin mediar palabra, bajó la cabeza para buscar en su bolsa y sacó una piedra.
La colocó en las manos del hombre y le dijo:

-" Encontré esta piedra en un camino cerca de un río, me pareció hermosa y la recogí. Pero si tanto te importa, puedes quedarte con ella".

El hombre se apresuró a cogerla y, sin decir nada más, salió corriendo para regresar a su casa en el pueblo.
Una vez allí, abrió su mano y contempló la piedra, que resultó ser un enorme y brillante diamante.
Pensó que ese diamante le haría inmensamente rico y, después de meditar mucho en la manera en la que lo gastaría, decidió irse a dormir.
Sin embargo no pudo descansar en toda la noche. Se sentía inquieto y no era tan feliz como se había imaginado.
Después de dar muchas vueltas en la cama, se levantó y se dirigió corriendo de nuevo al lugar dónde había dejado al peregrino.
Lo encontró de nuevo descansando bajo el árbol y se apresuró a decirle:

- "¡ Peregrino, toma tu piedra, pero por favor....., dame la riqueza que te ha permitido desprenderte con tanta facilidad de un diamante!.





"La verdadera riqueza se encuentra en nuestro interior"
Shira



miércoles, 28 de agosto de 2013

EL CAMINO

Un día alguien me preguntó: ¿cómo supiste que tenías que cambiar de rumbo y hacerlo de una manera tan radical?.
Ante esta pregunta me quedé sin saber que decir, pues no encontraba como explicar con palabras lo que sabía cierto desde el fondo de mi corazón, sin que la lógica interviniese. Entonces se me ocurrió el siguiente cuento, porque pensé que en un cuento todo es posible y nada se cuestiona.

Erase una vez una mujer de unos cuarenta años que circulaba por una autopista con muchos carriles y bien asfaltada, con un coche no muy lujoso, pero bien equipado para ese tipo de viaje. A su alrededor circulaban otros coches parecidos al suyo y en cada uno de ellos viajaba un único conductor.
A veces alguno se desviaba y tomaba una salida que le llevaba a un enlace de otra autopista.


Ella iba en el suyo hacia una ciudad, a la que se suponía debía llegar porque ese era su camino. Pero lo cierto es que nunca llegaba y sólo circulaba con prisa y sin prestar atención a los demás conductores, salvo cuando estos invadían su carril.
El camino era fácil, sólo había que seguir y ella conducía un buen coche, pero no le hacía sentir feliz.
Estaba lleno de normas que ella no había fijado, asfalto que no me gustaba y parecía que todo el mundo tenía prisa por llegar, adelantándose mutuamente y con semblante malhumorado.
Incluso ella lo hacía en alguna ocasión. Pero no era feliz, y a pesar de ello seguía por la autopista porque todo el mundo lo hacía y ¿cómo podía no estar contenta?.
En un momento determinado su coche empezó a dar señales de que algo no funcionaba, y lo único que pensó es: ¡Qué inoportuno. A ver si puedo llegar antes de que se pare!.
Así que no le prestó atención y siguió forzándolo para llegar a donde fuera que tuviese que llegar. Pero su coche, tan bien equipado, empezó a fallar cada vez más hasta que fue imposible continuar. Así que sin desearlo tuvo que tomar la 1ª salida, que no estaba bien señalizada, esperando poder arreglar su coche y así regresar a la autopista.
Pero conforme más avanzaba, más solitaria parecía la carretera y se adentraba en caminos secundarios que no conducían a ninguna parte. A todo esto ella sólo pensaba en encontrar un taller para arreglar su coche. Se decía a mí misma lo desgraciada que era y se preguntaba ¿por que me tenía que haber pasado eso a mí, porque sin duda iba a llegar tarde?.
Pero el tiempo pasaba, y por los pueblecitos que iba encontrando en su camino, nadie podía arreglar su coche de ciudad. Sólo sabían ponerme parches para continuar hasta el siguiente pueblo.
Cuando entendió que ya se había desviado mucho de la autopista, y que probablemente ya no pudiese llegar con su coche destartalado, fue cuando por 1ª vez empezó a ver el camino por el que circulaba.
Su velocidad era muy lenta, pero hasta ese momento no se había parado a mirar el paisaje que la rodeaba.
Había árboles, pájaros, el sol brillaba, la hierba olía a rocío, pero no los había visto hasta ese momento.


Entonces, por primera vez en mucho tiempo se dibujó una sonrisa en sus labios.
No había visto lo hermoso que era su nuevo camino porque sólo había querido huir de él, pero si lo miraba atentamente, le hacía sentir feliz.
Ya no se veían coches a los que adelantar o que la adelantasen, no había asfalto sino naturaleza, y las normas no existían, pues en "su camino", podía parar y hacer lo que quisiese.
Empezó a pensar que posiblemente fuese una suerte que su coche se hubiese estropeado para poder encontrar ese caminito que esbozaba una sonrisa en su cara.
Fue entonces cuando aceptó que su coche ya no podría ir por la autopista nunca más, y tampoco querría ya regresar aunque pudiese. Ante ella tenía un camino nuevo al que adaptarse y descubrir, pero era el suyo y empezaba a tener sentido.
Dicen que aún sigue en él, recorriéndolo sin prisa. Equivocándose y regresando cuando se da cuenta que la nueva ruta elegida no dibuja esa sonrisa en sus labios. Descubriendo lo que ya existe con otros ojos. Porque la autopista ya no va con ella.

Al acabar mi cuento entendí que en realidad no se lo había contado a esa persona que me preguntó, sino a mí misma y sonreí.

Si esta historia no te dice nada, piensa que sólo se trata de un cuento, y los cuentos, cuentos son........!.


"Lo que verdaderamente importa no es llegar, sino disfrutar del camino"
 
Shira