"NO EXISTEN DÍAS GRISES SI HAY LUZ EN TU CORAZÓN"

jueves, 25 de junio de 2015

¿BUENA O MALA SUERTE?

Hoy me gustaría compartir una antigua historia china que a mí me hizo reflexionar sobre la tendencia que tenemos a calificar nuestras experiencias como buenas o malas, sin pararnos a pensar que forman parte del fluir de la vida y que ambas son necesarias.
Espero que os guste. La historia es la siguiente:

"Una vez existió un anciano labrador que tenía un caballo para cultivar los campos. Cierto día el caballo se escapó hacia las montañas.
Cuando los vecinos del anciano se acercaron para consolarlo y lamentar su desgracia, él le respondió: ¿Mala suerte?, ¿buena suerte?...., ¡quien sabe!.
Una semana más tarde, el caballo regresó trayendo consigo a una manada de caballos. Entonces los vecinos del pueblo se acercaron al anciano para felicitarlo por su buena suerte, a lo que él les respondió: ¿Buena suerte?, ¿mala suerte?....,¡quien sabe!.
Días después, cuando el hijo del labrador intentó domar uno de esos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró este hecho como una desgracia menos el anciano, que se limitó a decir: ¿Mala suerte?, ¿buena suerte?..., ¡quien sabe!.
Una semana más tarde el ejercito llegó al pueblo y reclutó a todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando llegaron a casa del anciano y vieron a su hijo con la pierna rota, se limitaron a pasar de largo y los dejaron tranquilos.
¿Había sido buena suerte?, ¿mala suerte?.....¡Quien sabe!."
Que cada uno saque su propia conclusión......

 
 
 

"La felicidad consiste principalmente en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es".

Erasmo de Rotterdam
 
 
 
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes"
 
John Lennon

lunes, 11 de mayo de 2015

MIEDO

Hoy me gustaría reflexionar sobre el "miedo", esa sensación que todos hemos sentido en mayor o menor medida en alguna ocasión.
Podemos sentir temor al fracaso, a lo desconocido, a perder lo que se tiene, el control,...., y muchas otras variantes del miedo, que tienen en común el presentarse generalmente camufladas por un manto de justificación para "no hacer", y dejar las cosas como están.
Sentir temor a algo no es malo en sí mismo, ya que desde el inicio de la vida del hombre en la Tierra nos ha servido de mecanismo de alerta frente a peligros que pudiesen surgir y amenazasen nuestra existencia. Eso nos ayudaba a tomar la decisión de huida frente a enemigos más poderosos. Podíamos decir que se trataba de un mecanismo de defensa para preservar nuestra vida.
El problema radica en que en la sociedad actual, podemos sentir miedo ante situaciones que no ponen en peligro nuestra integridad física y paralizarnos, dejando de hacer aquello que en realidad queremos hacer.
Es aquí donde radica el verdadero problema, pues rara vez nos damos cuenta que en la toma de nuestras decisiones suele existir un componente de miedo injustificado, que solemos camuflar con cualquier tipo de excusa.
Cuando esto se convierte en nuestra pauta de conducta frente a cualquier situación, podemos vernos recluidos en una jaula voluntaria de la cual sólo nosotros poseemos la llave.Es fácil en el caso de una enfermedad crónica, reducir cada vez más nuestra actividad por temor a una recaída, y acabar así en una jaula cada vez más pequeña por miedo a lo que nos pueda pasar.

Incluso pueden darse casos extremos en los que "el miedo" adquiere un cariz realmente limitante para la persona que lo padece, como en el caso de los ataques de pánico. En estas situaciones nuestra mente va por delante y se pone a pensar lo peor de los casos posibles frente a situaciones cotidianas. Esto genera que nuestro cuerpo actúe como si estuviese en peligro mortal y se activen todos los mecanismos de huida (en reposo), que pueden incluso a generar el desmayo de la persona que lo sufre.
Indudablemente, si se padecen estos ataques de pánico, se produce un cierto temor a que se vuelvan a repetir, lo cual  retroalimenta al miedo y la persona que los padece tiende a encerrarse aún más en su jaula por temor a salir.
Sin embargo, en las mayoría de los casos el temor emerge de manera mucho más sutil y hace que nos pongamos límites nosotros mismos a avanzar en lo que deseamos realmente en la vida, (bien sea hacer un viaje, cambiar de trabajo, ser padres....).
El miedo nos paraliza y nos hace esclavos de nuestros temores.
Pero ¿y si tomásemos conciencia de que en la mayoría de los casos actuamos de esta manera y nos atreviésemos a realizar pequeños cambios en nuestra vida?.
¿Y si un día a la semana variamos nuestra ruta para ir al trabajo?, o ¿ y si probamos introducir productos nuevos en nuestras comidas?, o, ¿y si salimos a pasear un día de lluvia en lugar quedarnos en el sofá?...... A lo mejor vemos que no pasa nada.

 
Probemos a abrir la puerta de la jaula en la que voluntariamente nos podemos haber encerrado y, ¿quién sabe?, puede ser que nos demos cuenta que no estamos tan limitados como creíamos.

 
"Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino hacia él".
 
Confucio

Bibliografía recomendada: 

Título: Miedo
Autor: Thich Nhat Hanh
Editorial: Kairos

miércoles, 29 de abril de 2015

REMEDIOS NATURALES PARA COMBATIR EL ASMA


Ahora que estamos en época primaveral, y con ella resurgen los brotes de alergia y asma asociado en algunos casos a ella, me gustaría hablar de remedios caseros que yo utilizo para combatirla.

Ya he comentado en alguna ocasión que la fibromialgia/fatiga crónica cambió mi vida, la manera de relacionarme con el mundo y en especial, conmigo misma.
Esta enfermedad conlleva una adaptación constante a numerosos problemas a nivel físico y emocional que van surgiendo, aunque los más conocidos sean el dolor y la fatiga extrema.
Sin embargo, con el tiempo aparecen otros síntomas (aunque no para todo el mundo), como la sensibilidad química múltiple (SQM). Esto conlleva que, sin ser alérgico, la mayoría de las sustancias químicas (incluidos muchos medicamentos), produzcan una reacción de intolerancia que en muchos casos, son incluso peores que el mal que se intenta combatir.
En mi caso he tenido la necesidad de buscar terapias naturales que sustituyan a ciertos fármacos, por ejemplo para el caso del asma.
Tanto para personas como yo, como para las que deseen utilizar la sabiduría natural de nuestras abuelas, resumo varios remedios que a mí me funcionan, aunque sin duda existirán muchos más...


INFUSIÓN DE JENGIBRE

Entre sus muchas cualidades se encuentra la de tratar problemas respiratorios como la bronquitis o la tos, además de ser un potente antiinflamatorio.

 
 Para su preparación se debe trocear un pedazo de raíz de Jengibre y añadirla al agua hirviendo. Dejarlo 5 minutos para que suelte su sabor y un poco más reposando, para que se concentre.
Añadirle una cucharada de jugo de limón y otra de miel (preferiblemente de tomillo).
Tomar esta infusión 1 o 2 veces al día.
Todos estos elementos son ingredientes expectorantes que favorecen la respiración.


VAPORES DE SALVIA, EUCALIPTO Y TOMILLO

Se trata de antisépticos de las vías respiratorias.
Poner a hervir durante 5 minutos varias hojas secas de salvia, eucalipto y tomillo.
Apagar el fuego y respirar los vapores que arroja la mezcla durante unos minutos (preferiblemente utilizando una toalla entre la cabeza y los vapores, para inhalarlos directamente).
También podemos dejar esta mezcla en la habitación por la noche, para ayudarnos a respirar mejor mientras dormimos y purificar el ambiente.


ACEITE ESENCIAL DE EUCALIPTO

Masajear en el pecho unas gotas  de aceite esencial de eucalipto (si es puro no aplicarlo directamente sobre la piel, se debe diluir previamente en 5 0 6 gotas de aceite de almendras).
También podemos inhalar directamente del frasco y en unos segundos notaremos alivio.
 
 
En todo caso, ante cualquier duda o ataques graves de asma, siempre se debe acudir a un especialista.
 


 "La naturaleza es sabia y nos aporta aquello que necesitamos. Sólo hay que saber encontrarlo".
 
Shira







lunes, 16 de marzo de 2015

EL DIAMANTE

Hace ya algún tiempo llegó a mis manos un cuento que no me dejó indiferente, y me hizo reflexionar sobre lo que verdaderamente importa en la vida.
Hoy quisiera compartirlo con vosotros.
El cuento es el siguiente:

Dicen que una vez existió un peregrino que caminaba por el mundo y que cierto día, al ver que el Sol se ocultaba en el horizonte, decidió cobijarse para pasar la noche bajo de un gran árbol, en un pequeño bosque cercano a un pueblo.
Cuando ya llevaba un rato descansando en la más profunda oscuridad, escuchó a alguien que desde lo lejos le gritaba:

- "¡La piedra, la piedra....., dame la piedra preciosa peregrino!".

Este se levantó y se acercó al hombre que le gritaba diciéndole:

- ¿Qué piedra quieres hermano?.

El hombre le respondió con voz agitada:

- "La noche pasada tuve un sueño en el cual se me decía que si esta noche venía a este lugar, encontraría a un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre".

El peregrino, sin mediar palabra, bajó la cabeza para buscar en su bolsa y sacó una piedra.
La colocó en las manos del hombre y le dijo:

-" Encontré esta piedra en un camino cerca de un río, me pareció hermosa y la recogí. Pero si tanto te importa, puedes quedarte con ella".

El hombre se apresuró a cogerla y, sin decir nada más, salió corriendo para regresar a su casa en el pueblo.
Una vez allí, abrió su mano y contempló la piedra, que resultó ser un enorme y brillante diamante.
Pensó que ese diamante le haría inmensamente rico y, después de meditar mucho en la manera en la que lo gastaría, decidió irse a dormir.
Sin embargo no pudo descansar en toda la noche. Se sentía inquieto y no era tan feliz como se había imaginado.
Después de dar muchas vueltas en la cama, se levantó y se dirigió corriendo de nuevo al lugar dónde había dejado al peregrino.
Lo encontró de nuevo descansando bajo el árbol y se apresuró a decirle:

- "¡ Peregrino, toma tu piedra, pero por favor....., dame la riqueza que te ha permitido desprenderte con tanta facilidad de un diamante!.





"La verdadera riqueza se encuentra en nuestro interior"
Shira



miércoles, 4 de febrero de 2015

ÁLOE VERA: EL MÉDICO EN LA MACETA

El tema de hoy trata de la áloe vera y de sus múltiples propiedades medicinales.
Estoy segura que todos la conocéis e incluso que la cultiváis en vuestro jardín o en alguna maceta de la terraza.
Yo solía tenerla como planta ornamental y para la cura de heridas (es de vox pópuli que ayuda a la cicatrización de todo tipo de quemaduras). Pero mi conocimiento no iba más allá hasta que empecé a interesarme en los empleos terapéuticos de las plantas medicinales, y quedé fascinada por sus múltiples usos.

 Esta planta es originaria del este y sur de África, pero fue trasportada a otros lugares, por lo que hoy en día la podemos encontrar en casi todo el planeta.
Según muestran algunas inscripciones del antiguo Egipto, desde hace más de 6000 años se emplean el zumo, y otros preparados de esta planta, con fines terapéuticos y cosméticos. Desde la antigüedad era empleado por los médicos para curar las heridas de guerra. Ha tenido un papel destacado tanto en la medicina tradicional china, como entre los curanderos indios americanos. Pero fueron los jesuitas quienes la extendieron por todo el mundo durante los siglos XVI y XVII.
El áloe vera es un ejemplo de planta medicinal cuya eficacia se conoció mucho antes que la investigación científica pudiera explicar los porqués de sus efectos beneficiosos.
No entraré a describir los componentes de esta planta (se han identificado más de 170), pues no es el objetivo de este artículo. Sin embargo sí que me gustaría mencionar que tiene alrededor de 13 vitaminas distintas, sustancias minerales, enzimas, ácidos grasos esenciales, aminoácidos y otros muchos componentes que la hacen un remedio esencial para muchas afecciones de nuestro organismo.


USOS
A parte de su efecto antibiótico frente a bacterias, hongos y virus, el áloe vera también ejerce otros efectos terapéuticos tales como:

- Activa y refuerza las defensas.
- Favorece la curación de heridas e impide que se infecten.
- Depura el organismo.
- Es un remedio natural contra el dolor.
- Aporta vitaminas, minerales y oligoelementos.
- Posee propiedades antiinflamatorias.


RELACIÓN DE LOS PRODUCTOS DE ÁLOE MÁS ADECUADOS PARA CADA DOLENCIA

- Aparato digestivo: Gel bebible o zumo.
- Articulaciones (artritis, gota, etc): Gel o zumo.
- Sudoración excesiva: Desodorante.
- Acné, piel seca, psoriasis: Gel o loción.
- Trastornos musculares: Loción.
- Gengivitis, encías sangrantes: Dentífrico.
- Sinusitis: Spray.
- Eliminación de toxinas: Gel bebible o zumo.
- Asma y otros trastornos respiratorios: Gel bebible o zumo.




UTILIZACIÓN CASERA DEL ÁLOE

Como ya he mencionado antes, en un principio cultivaba esta planta en casa como remedio de urgencia en caso de heridas y quemaduras (ya sólo por eso merece la pena tenerla), pero ahora intento sacarle el máximo probecho a sus beneficios.
Sus hojas se pueden abrir y cortar con un cuchillo, y extraer parte de su pulpa, que aplicaremos directamente sobre las heridas.
Debemos usar las hojas más maduras y gruesas de la planta (las inferiores).
Es muy importante lavar la zona dañada antes de aplicarla.
También es posible licuar la parte carnosa de sus hojas y mezclarla con abundante agua. Si deseamos tomar este zumo hay que tener en cuenta que sólo debemos utilizar la parte gelatinosa del interior (ya que debajo de la envoltura verde de las hojas existen sustancias laxantes).
 
Tanto para el uso interno como para el externo, una vez extraída la pulpa se debe conservar en el frigorífico para garantizar una mayor duración.

El tiempo de conservación aproximado es de dos semanas, pero si advertimos que su color se ha oscurecido, debemos desecharla, porque querrá decir que se habrá oxidado y con ello, perdido sus propiedades medicinales.

Antes de finalizar me gustaría remarcar que el áloe vera no es un "curalotodo". En realidad, podríamos decir que no cura nada, pues es el organismo el que realiza su propia curación con la ayuda de esta planta, que le proporciona todo lo necesario.
También hay que tener en cuenta que el áloe, como todas las sustancias naturales, puede tardar más tiempo en hacer efecto.
Las plantas no atacan los sistemas de regulación de los organismos, sino que interactúan con ellos de forma armónica.
Debemos permitir que nuestro cuerpo se acostumbre poco a poco, dándole tiempo para que actúe.
En caso de duda siempre es aconsejable acudir a una herboristería o naturópata de confianza, que os podrá explicar más y mejor que yo.

Espero que este artículo haya servido para conocer un poco más las propiedades de una planta, que solemos tener muy cerca pero que, como en mi caso, no sabía valorar lo suficiente.

 
" A veces lo mejor, es lo que tenemos más cerca"
 
Shira